Deficit de Atención

 
Se centra en los problemas derivados de las dificultades que algunos niños presentan para hacer un uso eficaz de la atención, tanto en su capacidad para focalizarla, orientarla como para sostenerla a lo largo del tiempo o resistirse a los distractores.
Cuando el déficit de atención no va unido a la hiperactividad son niños de diagnóstico más tardío. Con frecuencia son etiquetados de vagos, y no suelen consultar hasta que no presentan problemas claros en el colegio, con lo que lo hacen de forma más tardía, con su consecuente caída en el rendimiento escolar y riesgo sobreañadido de fracaso escolar.
Estos pacientes se caracterizan por presentar una distraibilidad excesiva, de forma que cualquier elemento extraño consigue desviar su atención. No parecen escuchar cuando se les está hablando directamente, lo cual en ocasiones, interfiere con la adecuada comprensión de las órdenes dadas por los padres o figuras de autoridad y el consiguiente incumplimiento de las mismas. Es frecuente que tengan dificultades para seguir las instrucciones máxime cuando éstas son complejas o tienen varios pasos consecutivos a seguir.
Presentan dificultades para sostener la atención y mantener su grado de concentración especialmente en la realización de las tareas y deberes escolares, ya que son percibidas como tareas monótonas e incluso aburridas. Debido a esta dificultad que presentan es frecuente que necesiten de una ayuda externa, ya sean los padres, profesores o terceras personas, para hacer las tareas y que sean capaces de re direccionar la atención.
De forma global, es frecuente que estos niños tengan pocas habilidades de aprendizaje, podemos también entender que la atención puede ser concebida como la puerta de entrada para el resto de las funciones cognitivas, lo cual hace que una pobre atención dificulte sobremanera la adquisición de nuevas técnicas y habilidades de estudio y, sobretodo, dificultades en la consolidación de una memoria eficaz (McGee & Share,1988). Estos niños tienden a compensar con estilos excesivamente memorísticos a la hora de estudiar, lo que al ser unos estilos poco eficaces, se agotan a medida que aumentan las exigencias escolares.
Junto con las dificultades de rendimiento escolar, tienen problemas para organizarse con las tareas, por ejemplo, planificar, preparar actividades e incluso gestionar el tiempo que le dedican a las tareas o deberes escolares. Tienden a tener mayor riesgo de presentar problemas en la lectura, escritura o el cálculo que otros niños.
Son inconsistentes en su funcionamiento de forma que pueden tener días brillantes realizando las tareas de forma adecuada, para que al día siguiente parecer que ha olvidado todo lo aprendido en los días previos (Mayes y otros 2000).
Cuando son estos los síntomas que predominan se hace referencia a este tipo o subtipo diagnóstico como el trastorno por déficit de atención sin hiperactividad, subtipo Inatento o, simplemente, trastorno por déficit de atención, aunque lo más frecuente es que los síntomas aparezcan combinados.